Relato de un Amor Inesperado
La quietud
era casi palpable,
la noche
estaba sumida de estrellas
mientras a lo lejos...se veía dibujar
el sendero que me invitaba a seguirle
Yo; recordaba tu risa;
esa que aquella vez me regalabas
sin saber
que sería un tesoro para mí
Y en un instante, me sentí caminando
sobre el pastizal...
La planicie
era de tierra mezclada con lodo
y pastos llenos de arbustos
y la brisa era notoria
moviendo las ramas
de los árboles
Aún en la oscuridad y el silencio
recordaba tu nombre;
tu figura esbelta, tus hoyuelos
y tu voz cálida y serena
que en la distancia
me daba valor
para seguir
La casita
se veía a lo lejos...muy linda
la rodeaban muchos árboles
y un jardín bien cuidado
cuando de repente; vi la figura
de una mujer que salía de la puerta
y corría hacia mi dirección;
fueron los segundos más bellos
de toda la vida; y de toda la tierra...
eras Tu que llegabas;
para darme tu abrazo, tu esperanza,
tu paz y tu alegría...
Y yo gustoso y sin pensarlo
te tomaba entre mis brazos...
© 2016 Marcos Maidana

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